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miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA RAMA PORTUGUESA DE LA GRAN REDADA DE 1749

As diligencias que se fizerao nesse reino por prender os ciganos obriga grande nº de les refugirem para a nossa parte, e ordenando SM se fizese aprehençao ne les onde quer que se achasem, ficao ja muitos nas cadeas das terras fronteiras. He o mesmo Sr. servido que V.E participe a esa corte esta noticia, e procure saber de la em qual das suas praças quer que se vao entregar as suas justiças os ditos ciganos espanhoes.

A pesar de la cuidada planificación y medios dispuestos para conseguir la gerenal aprehensión de los gitanos y gitanas españoles, un buen número de ellos consiguió eludir la captura. los más cercanos a la frontera portuguesa consiguieron cruzarla y refugiarse en el reino luso. Sin embargo, el Consejo de Castilla, que había logrado de la Santa Sede la autorización para extraer del sagrado a cuantos se refugiaran en los templos, también contó con la colaboración portuguesa con el mismo fin.
El 17 de septiembre de 1749 se ordenó al conde de Daydie y a don Luis de Porter, admitir "en las plazas de la frontera todos los gitanos que se remitan por las justicias o gobernadores de las de Portugal, respecto de haberse introducido en aquel reino huyendo de la providencia general dada contra ellos en esta".
Plaza fortificada de Badajoz. Uno de los lugares elegidos para recibir a los gitanos "portugueses" - Wikipedia
Como consecuencia de esta colaboración, las autoridades portuguesas aprovecharon para deshacerse de sus gitanos, por lo que fueron presos muchos de los que se hallaban asentados varios años atrás y enviados junto a los gitanos españoles que en primera instancia habían conseguido huir. Y, aunque los gobernadores de las plazas fronterizas a donde fueron remitidos advirtieron de este abuso, unos y otros compartieron la misma suerte.

viernes, 27 de octubre de 2017

LA FAMILIA JEREZANA DE LOS MONJE SOLICITA LA LIBERTAD DE SUS INTEGRANTES

Diego, Francisco, Juan y Diego Jiménez Monje, hijos y hermanos, por sí y en nombre de sus familias, todos vecinos de Jerez de la Frontera... exponen hallarse molestados y en prisión en fuerza de la orden general y resolución de V.M que sean expulsos de estos reinos todo género de gitanos, para que extinguiéndose se liberte la monarquía de los perjuicios continuos que semejante raza causaban.
Pero siendo V.M dueño absoluto de la ley, pues al plebeyo puede y hace noble, y a este grande, desde cuyo instante deja de ser lo que fue, y para gozar de la gracia que por su príncipe y señor se le concede, por lo que siempre que los suplicantes hagan constar palpablemente de no ser tales gitanos, así en esencia, como en costumbres, sino castellanos viejos, y por tales declarados por V.M esperan de superior protección y paternal amor, no deben ser comprendidos en la citada resolución, y en general como lo han merecido en las anteriores pragmáticas, providencias dadas hasta la presente, a cuyo fin hacen presente con la justificación que acompaña, que en el año de 1691 fueron declarados por vuestra Real Chancillería por castellanos viejos a los ascendientes de los replicantes, y a éstos en el de 717 por vuestro Real Consejo, y en el de 47 por aquella justicia mediante lo cual y lo que resulta de dicha justificación.

A V.M.
recurren, piden y suplican que precediendo los más exactos informes en atención de no ser tales gitanos, declarados castellanos viejos por vuestro Real Consejo, se sirva V.M mandar no sean comprendidos en la citada orden general, y que a este fin se dé la orden respectiva a aquel corregidor...

COMENTARIO:
Cadena de presos
Este documento se enmarca en el proceso abierto por la Real Orden de 28 de octubre de 1749, a fin de dar libertad a todos aquellos gitanos y gitanas capturados durante las redadas realizadas en el verano de ese año. Una disposición que vino a dar respuesta a las numerosas quejas y dudas que se suscitaron tras la prisión general.
Reunida la Junta de Gitanos bajo la supervisión de su confesor Francisco Rávago, se procedió a diseñar la forma en que los gitanos y gitanas debían justificar su libertad, así como los destinos que debían tener los que quedaran presos por “malos”. Un estudio que abrió un amplio debate respecto a la conveniencia de deportarlos a las Indias españolas, opción que quedó finalmente descartada en atención a los informes que desaconsejaban dicho extrañamiento
Puestos de acuerdo, los componentes de dicha Junta  dispusieron entre otras condiciones el que todos los que demostrasen estar legítimamente casados, poseer estatutos de castellanía o verificasen vivían arreglados en sus vecindarios, debían ser restituidos a sus lugares de origen con sus mujeres e hijos, siguiendo la regla de avecindar una familia cada cien vecinos. Si bien, en un artículo posterior, se determinaba el que los casados y los solteros que no concurrían en los requisitos del primer punto aun teniendo ejecutorias o declaraciones de castellanos viejos, debían aplicarse a obras públicas “con ración de presidiarios”, y en caso de fuga y sin más justificación, se les podía ahorcar “irremisiblemente”.
Más de la mitad de los cautivos serían puestos en libertad progresivamente hasta bien entrado el año de 1750. Los que quedaron debieron sufrir la privación de su libertad, muchos de ellos por los dieciséis años que hubo de transcurrir hasta que que no se hizo efectivo el indulto real que se anunció en 1763. Todos ellos sufrieron un doble desafuero, pues además de la prisión arbitraria acaecida con la Redada, se sumó el injusto proceso abierto para justificar su buen modo de vivir, y que diferentes autoridades de la época denunciaron.

domingo, 27 de agosto de 2017

LA REDADA DE GITANOS DEL 27 DE AGOSTO DE 1749 EN ALMERÍA

 A principios de julio de 1749, la redada diseñada para prender a un mismo tiempo todos los gitanos y gitanas de España para proceder a su expulsión (posteriormente se convertiría en un proyecto de exterminio biológico), ya se hallaba completamente diseñada. Si bien, en tan meticuloso plan se produjo un gran error: el olvido de numerosas poblaciones donde residían gitanos (toda Cataluña y poblaciones andaluzas como Cádiz, Málaga y Almería).
El 8 de julio de 1749, el marqués de la Ensenada envió las instrucciones que debían cumplir los tres intendentes de Marina, así como la relación de los lugares y destacamentos militares designados para desarrollar la operación a las doce de la noche del 30 de julio de 1749.
Realizada esta primera Redada, los gitanos almerienses, noticiosos de la prisión y del embargo de bienes que se había realizado en otras partes, tuvieron tiempo de huir, o al menos de desprenderse de sus pocas pertenencias. El corregidor de Almería, al no haber recibido la orden de prisión, sólo pudo dar aviso a Ensenada de cómo “los gitanos y gitanas de esta ciudad y su partido”, al tener conociendo lo que se había “ejecutado con los demás del interior del reino”, habían “vendido a ínfimos precios […] los pocos jumentos y otros animales que tenían”, por lo “que a ninguno podrá encontrársele bienes de algún valor”, temiendo que llegada la ocasión no se les hallaría “dineros ni otros bienes” para hacer frente a su mantenimiento, por lo que el municipio acabaría viéndose obligado a “costear los demás precisos gastos que se originaren”.

Segunda Orden de Prisión
Recibida la orden con casi tres semanas de retraso, el 23 de agosto, José de Diego y Heras, corregidor de Almería contestaba a Ensenada cómo había dispuesto las medidas necesarias para “la prisión, embargo y venta de bienes de todos los gitanos y gitanas que habitan en esta ciudad y lugares de su jurisdicción y partidos”, consistentes en el despacho de un “pliego cerrado para las justicias con la prevención de guardar sigilo hasta la noche del miércoles -27 de agosto-, en que siguiendo ya todas, sabedoras se ejecutasen las prisiones y demás diligencias a una misma hora”.

El secretismo con que se actuó fue tan efectivo que se logró “la prisión de todos sin excepción de alguno”. Separados los hombres y niños mayores de siete de años de las mujeres y niños menores de esa edad, fueron encaminados hacia la alcazaba de Almería, en donde se fueron concentrando el resto de las víctimas de las redadas efectuadas en los pueblos pertenecientes al corregimiento almeriense. Hasta el 30 de agosto, el recinto de la alcazaba albergó a:

“189 gitanos, hombres, niños y mujeres, los 79 aprisionados en esta ciudad, y los demás que se han conducido por los lugares de Alhabia, Terque, Sorbas, Santa Cruz, Alboloduy, Lubrín y Níjar; y faltando todavía los que había preso en los otros pueblos de esta comprensión”.

Patio de armas de la alcazaba. En primer plano, pozo de bajada a los calabozos

Aun el 6 de septiembre de 1749, los gitanos y gitanas aprehendidos se hallaban recluidos en la alcazaba, por lo que el corregidor debió dirigirse nuevamente a Ensenada a fin de que le comunicara “a donde remitir estos gitanos, el modo y forma, su conducción y el cuanto se consigna cada uno, regulados por familias o edad”. Finalmente, en 16 de ese mes, el ministro le contestó:

“que todos los que se hubiesen juntado y concurran ahí deben remitirse a Granada a disposición de su corregidor en la división que convenga y puedan asegurarse con la tropa de infantería y caballería de esa guarnición, costa y milicias que se pudiere destacar a este servicio, y cuyos comandantes manda el rey la franqueen en vista de esta orden”.

Autorizado el traslado, la Santa Hermandad se encargó de ello, librando el ayuntamiento de Almería los gastos correspondientes. Y de esta forma, los gitanos y las gitanas presos fueron instalados en la Alhambra junto a las demás víctimas capturadas en el reino granadino. Los hombres en la alcazaba y las mujeres con los niños pequeños en el patio de Carlos V. Desde allí pasarían a las atarazanas malagueñas, desde donde se enviarían los hombres y niños mayores de siete años al arsenal de La Carraca en Cádiz y posteriormente al de La Graña en El Ferrol, en cuyo trayecto perecerían muchos de ellos; en tanto las mujeres, debieron sufrir un largo periplo a través de diferentes lugares del casco urbano malagueño y de su alcazaba, hasta ser transportadas en barco en 1752 hasta Tortosa y ser recluidas en la casa de Misericordia de Zaragoza, donde se destacaron por sus continuas manifestaciones de rebeldía ante su injusta prisión.
La tragedia vivida por estos gitanos almerienses merece una reparación histórica a todos los niveles. En este sentido, el autor de estas líneas, con el apoyo de la Federación de Asociaciones Gitanas de Almería, tiene solicitado al ayuntamiento almeriense desde diciembre del pasado año, la imposición del nombre de Indalecio Santiago (en representación de las víctimas de la redada), a uno de los espacios públicos de la ciudad de Almería, sin que hasta el momento se haya resuelto cosa alguna sobre al respecto.

Artículo en prensa almeriense: http://www.gitanos.org/upload/50/85/cul_redada.PDF?utm_source=Gitanos%20en%20la%20Prensa&utm_medium=Bolet%EDn&utm_campaign=Gitanos%20en%20la%20Prensa.%20Agosto%202017&_uid=98874

martes, 1 de agosto de 2017

LA REDADA DE GITANOS DE REQUENA, CHELVA Y TUÉJAR. SU DESARROLLO DURANTE LOS PRIMEROS DÍAS DE AGOSTO DE 1749

La redada del 30 de julio de 1749 tuvo su continuación a lo largo de todo el resto del verano de ese año. Por la relación de las autoridades de Requena, podemos hacernos una idea aproximada de las diligencias practicadas tras la puesta en marcha de la operación de captura...
Convento de San Francisco, Requena

Para ver completa la publicación, pinchar en este enlace: http://adonay55.blogspot.com.es/2017/08/la-redada-de-gitanos-de-requena-chelva.html

La redada general de gitanos de 1749 en Segovia

LA REDADA GENERAL DE GITANOS DEL 30 DE JULIO DE 1749
La operación de captura en Segovia


Para realizar la redada en la ciudad de Segovia, Ensenada dispuso a Tomás de Usurum, capitán del regimiento de Infantería de Órdenes Militares, al frente de un piquete y de 30 hombres a caballo para auxiliar al corregidor segoviano...

Para ver el artículo completo: http://www.antrophistoria.com/2017/08/la-redada-general-de-gitanos-del-30-de.html

jueves, 27 de julio de 2017

REPARACIÓN HISTÓRICA: hoya salen del olvido las víctimas navarras de la redada de 1749

Relación de los gitanos y gitanas que se hallan presos en las cárceles reales de la capital del reino de Navarra.

María de Itúrbide, mujer de Miguel Antonio de Uroz, habitante en el lugar de Echalecu, Bervete y otros lugares.
María Francisca Camino, sobrina de la antecedente.
María Bautista de Arraiga, de edad de 28 años, mujer de Martín de Abadiano, preso así también en dichas reales cárceles, residente en los lugares de Leiza y Echalecu. Se halla presa con 3 criaturas de tierna edad y está encinta y próximo el parto según refiere.
María Ana Jiménez, mujer de Pedro de Echeverría, residente en el lugar de Obanos y otros de este reino. se halla presa en compañía de un niño de 10 años.
María Ana Trao, viuda residente en el lugar de Erdozaín. Se halla presa en compañía de su hijo llamado Francisco Echeverría.
María de Ezcurra, mujer de Juan de Urtazábal, según refiere, ignorando la residencia de su marido. Se halla presa en compañía de una hija de edad de 14 años llamada María Bautista de Urtazábal.
Josefa de Oses, hija de Diego Osses. Residente en la villa de Marsella por espacio de cinco años. Y anteriormente en la ciudad de Alfaro por ser natural de dicha ciudad.
Obanos
Echalecu










Los gitanos que se hallan presos, y de los que de algunos se lleva hecha relación anteriormente son los siguientes:
Diego de Osses, residente en la villa de Marcilla por espacio de 5 años y natural de la ciudad de Alfaro, de edad de 70 años.
Pedro de Echeverría, residente en el lugar de Abanto, de edad de 32 años.
Francisco de Echeverría, residente en el lugar de Erdozaín, de edad de 20 años.

Martín de Abadiano, residente en los valles de Imoz y Basaburica, de edad de 24 años.

MÁS INFORMACIÓN:
MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel. Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de "exterminio", Almería, 2014; p. 39.
MARTÍN, David. El Pueblo Gitano en Euskal-Herría, Tafalla, 2017; pp. 101-106.

viernes, 7 de julio de 2017

REPARACIÓN HISTÓRICA. José de Corpas y familia, víctimas de una venganza

La coyuntura que ofreció la Redada General de gitanos de 1749 dio pie a venganzas personales. Así ocurrió en Alhama de Granada, donde su alcalde mayor, Alfonso de Torres Monteagudo, resentido con José de Corpas por no haberse prestado tiempo atrás a ser su fiador en una compra, lo incluyó como gitano por ser hijo de la gitana Catalina de Corpas, fruto de su relación con José Pascual de Rueda.
Alhama de Granada - Wikipedia
En el intento de “ocultar el defecto”, José Pascual de Rueda, valiéndose de su influencia hizo prender a un herrero gitano llamado Juan Fernández y le casó “por fuerza con ella”. Tras su matrimonio, el herrero no quiso hacer vida con Catalina y abandonó Alhama. En un resquicio de responsabilidad y quizá de arrepentimiento, José Pascual recogió a José y con el tiempo lo reconoció como hijo suyo declarándole heredero de todos sus bienes.
José de Corpas fue aceptado y estimado como molinero y labrador con muchas posesiones propias. Su hijo, Juan de Corpas, fue colegial en uno de los principales colegios de Granada, del que salió para casarse con Dña. María de León, poseedora de un mayorazgo de hidalguía conocido por "el vínculo de León", y que como tal se crio y educó en el colegio de Niñas de Honra de Cádiz, y que del que salió para tomar posesión de dicho su mayorazgo.
Caballería española de mediados S. XVIII
Nicolás Calderón de la Barca, teniente del regimiento de infantería de Aragón, encargado de auxiliar al alcalde en la operación de captura, confirmó el ánimo vengativo de éste, pues oyó decirle a José de Corpas en el momento de ser esposado y enviado a Málaga: “ahora sale la fianza y se pagan las propinas”. Además, continuó en su testimonio, cómo los bienes incautados no los inventarió, pues se los llevó a su casa, de donde envió “a su hermana algunas prendas de oro y piedras”.
Muestra de la tragedia que se abatió sobre esta familia fue la muerte de José Delgado, marido de la María de Corpas, que al ver"prender a su mujer como a gitana, fue tal el pesar y sofocación, que en 24 horas murió".
José fue enviado a Cádiz junto a sus hijos, en tanto su esposa e hijas lo fueron a Málaga. Noticiado el marqués de Candía de la maniobra del alcalde, comunicó los hechos al Consejo, cuyo presidente dio orden de restituir personas y bienes al estado en que estaban antes de la prisión.

sábado, 10 de junio de 2017

REPARACIÓN HISTÓRICA. Hoy salen del olvido Rosa Cortés, María de Malla, Josefa Gorreta y Lucía Navarro

Aunque con la llegada a la Casa de Misericordia de Zaragoza de más de seis centenares de mujeres procedentes de Málaga, se aumentó la guardia con un cabo y otros veinte soldados, las ansias por recobrar la libertad perdida nunca se diluyeron, siendo la noche del 18 al 19 de enero de 1753 una buena demostración de su persistencia, pues durante el trascurso de ésta, 52 de las gitanas aprovecharon la escasa altura de su habitación respecto al exterior, y abrieron un boquete en la pared para huir hacia el Campo del Sepulcro sin que los centinelas se apercibieran de ello. Solo dos meses después,el 29 de marzo,  el Chantre halló el inicio de una nueva abertura. Trasladadas todas las gitanas a otra habitación hasta tanto se reparaba el boquete, se procedió a averiguar la autoría de esta nueva intentona. Señaladas como sospechosas Rosa Cortés, María de Malla, Josefa Gorreta y Lucía Navarro, se las encerró en el calabozo y se procedió a tomar las declaraciones a las demás gitanas. Y aunque Rosa afirmó estar las cuatro “mancomunadas para irse y escaparse de la casa ocultamente, sin dar cuenta a las demás gitanas de dicha cuadra”, Rosa fue hallada finalmente única responsable  “sin más ayuda que la de sus manos y la de dos pequeños clavos”, y que según su confesión, "para hacerlo (el agujero) con más facilidad y brevedad, echaba agua en la pared, que es de tapia, y con esto se ablandaba la tierra ella y pudo hacer más prontamente dichos agujero y quebranto".
Mujer presa. Aguafuerte de Francisco de Goya

El grado de complicidad mostrado por estas mujeres puede explicarse a que todas ellas eran originarias de la provincia de Almería. Rosa, de 27 años, lo era de Vélez Rubio y se hallaba casada con Ginés Fernández, Lucía Navarro, de 40 años, era natural de Bacares y viuda de Antonio de Malla, ejercía de celadora en la Casa de Misericordia por habérsela considerado de confianza; María de Malla, hija de la anterior, era natural de Bacares, contaba 23 años y era soltera; y, finalmente, Josefa Gorreta, alias "La Colorada", era natural de Tíjola y tenía 24 años. Como Lucía, ejercía también de celadora.
No sabemos de la suerte final que tuvieron Rosa, María y Josefa; sí, que Lucía fue puesta en libertad el 9 de agosto de 1759, siendo recogida en Zaragoza por Antonio Gorreta para llevarla a Bacares.

NOTA: Estas cuatro mujeres fueron víctimas de la redada que se produjo a partir del 27 de agosto de 1749, dentro del contexto de la Gran Redada diseñada por Ensenada bajo los auspicios del Consejo de Castilla. Tras un corto tiempo en la alcazaba de Almería, pasaron a la Alhambra de Granada, y de allí a Málaga, de donde salieron por mar hacia Tortosa, y de allí a Zaragoza, en cuya Casa de Misericordia "Nuestra Señora de Gracia" quedaron recluidas.
PARA MAYOR INFORMACIÓN: MARTÍNEZ MARTÍNEZ, Manuel, Los gitanos y las gitanas de España a mediados del siglo XVIII. El fracaso de un proyecto de “extermino” (1748-1765), Almería, 2014.

martes, 16 de mayo de 2017

16 de mayo. Día de la resistencia gitana

Para conocer el significado de este día, recomendamos la excelente publicación del blog: https://gitanizate.wordpress.com/2017/05/16/resistencia/

Desde aquí, queremos contribuir en conmemorar este día con la experiencia sufrida por las gitanas que fueron víctimas de un proyecto de exterminio (aun no entendemos por qué se prefiere el término redada, una acepción descafeinada de las penalidades sufridas por los gitanos españoles).
Como ejemplo de esta lucha por la libertad, de contestación a la tiranía, incluimos a continuación el informe dirigido desde Málaga por el intendente Monsalve el 25 de agosto de 1750, y que tuvo como destinatario a Ensenada:

"Acompaño el estado de gitanas, muchachos y niños existentes en este depósito, como semanalmente acostumbro, y me ha parecido presentar a vuestra excelencia, la reflexión de que subsiste sin minorarse en cosa sensible el número de estas gentes, o porque las justicias de sus pueblos excusan la pensión y fatiga de sumarias que les faculten el indulto que han logrado las demás de iguales costumbres, o porque la pobreza de estos residuos no tienen influjo que recuerde sus alivios, y como los juzgan distantes o imposibles, y les instiga la desnudez que padecen, habiendo el tiempo gastado aquellos pobres paños con que embozaban sus carnes, se hacen al despecho y la ferocidad, indóciles a la sujeción, en términos que han puesto varios conatos a la fuga. Y sus trabajos, no habiéndola conseguido, crecen con la mayor sujeción de que es forzoso usar para que su deserción se obvie, pues la vigilancia con que se cela no ha podido impedir que haya sido copiosa: de cuyas causas, con el auxilio de la malsana estación, y el impulso de sus exasperados ánimos, ha aumentado la hospitalidad, de que se sigue un gasto excedente al experimentado hasta ahora proporcionalmente, y pudiendo resultar de las manifestadas disposiciones, consecuencias más perniciosas, y que de ellas tal vez se propaguen accidentes epidémicos a los demás individuos de este pueblo, sujeto por su constitución y temperamento a plagarse de semejantes alteraciones".

Casi dos años más tarde, ya en la Casa de Misericordia de Zaragoza, estas mujeres persistirían en su lucha por su libertad negándose a entrar en los barracones construidos para ellas y quedar al raso, destruyendo ropa, muebles, vajilla y demás enseres para taponar pozos y desagües a fin de hacer insoportable y costosa su prisión, sin dejar de persistir en repetidas fugas saltando las altas tapias del recinto o abriéndose paso a través de sus muros, a veces con un simple clavo. los latigazos, el cepo y el calabozo a base de pan y agua no consiguieron doblegarlas. En cambio, en Valencia, donde el duque de Caylús suavizó su prisión, no tenemos noticia de rebeliones ni fugas. Sí en cambio, tenemos constancia de la dignidad que mostraron durante su cautiverio y que impulsó al capitán general de Valencia a impulsar el indulto, que por diversas circunstancias no se hizo efectivo hasta 1765.