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miércoles, 7 de septiembre de 2016

REPARACIÓN HISTÓRICA. Hoy toca sacar del olvido a la familia de José Castellón y Ana Hernández

José Castellón era hijo de Silvestre y natural de Castellón de la Plana. Se nos describe como un hombre alto, de rostro pequeño y chupado, con  nariz abierta y dos lunares: uno a un lado de ella, y otro en el carrillo. Su barba pintaba cana, pues contaba ya con 44 años. Estaba casado con Antonia Hernández, veinte años más joven. En el momento de su detención se hallaban residiendo en Uldecona con sus dos hijas: Francisca, de tan sólo cuatro años; y Josefa, de dos. Separados, Antonia pasó al depósito de Tortosa junto a sus hijos, en tanto José fue recluido en el arsenal de Cartagena, donde falleció el 17 de mayo de 1753. Una familia rota que merece una reparación, al menos, a través del reconocimiento claro y contundente de los herederos del poder que arruinó injustamente sus vidas.

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